Notas al programa:
Existe un momento en la historia de la música que resulta especialmente interesante, se encuentra a mitad de camino entre dos visiones del mundo, la humanista y la barroca. En este corto espacio de tiempo, que podríamos datar entre 1580 y 1620 la música recoge ambas perspectivas, por un lado, mantiene el espíritu proporcionado y equilibrado del renacimiento; por otro abre la puerta al ornato y a la búsqueda de una nueva inventiva. Más que asistir a una transición entre dos periodos, nos encontramos ante un estilo completamente nuevo.
MIDWAY (a mitad de camino), pretende ofrecer precisamente eso, un repertorio que se encuentra a caballo entre dos visiones del mundo completamente distintas pero que entrañan en sí una estética bien definida. Centrado principalmente en la música instrumental inglesa para teclado y sobre un espléndido virginal muselar madre e hijo, el programa recoge música de Byrd, Dowland, Moulinié, Phillips, Ortiz… unos compositores que, quizá sin ser conscientes de ello, crearon obras sublimes que sirven de vehículo para indagar mejor en una época pasada.
Las recercadas de Diego Ortiz, por ejemplo, son patrones que enseñan a glosar, es decir: a improvisar. Son fotografías que plasman el momento de una improvisación pasada. Nuestra versión incorpora una segunda voz sumada a la original, estableciendo así un diálogo a dos voces entre el momento pasado (la voz original) y el momento presente (la voz que hemos incorporado). De esta forma las recercadas adquieren una nueva perspectiva, una metamorfosis en la cual la exactitud de ambas voces recrea un ámbito sonoro nuevo y revelador. Lo mismo ocurre al glosar el madrigal Giorno Felice, improvisación escrita a la bastarda, es decir: pasando de una voz a otra deliberadamente y glosando en toda la extensión de la tesitura.
El virginal fue un instrumento de teclado muy bien establecido en el norte de Europa durante los siglos XVI y XVII, fundamentalmente en Inglaterra y los Países Bajos, aunque paulatinamente fue conquistando territorios como Italia o España. La iconografía que nos ha llegado muestra a doncellas posando frente a él, con las manos sobre el teclado y en la mayoría de los casos luciendo lujosos vestidos que atrapan la mirada del observador en un primer plano. El hecho de que estas señoritas, de delicada belleza y juvenil virginidad, aparentemente fueran las que en mayor número tocasen este instrumento, quizá originó el nombre. En este sentido tampoco es de extrañar que Parthenia, la importante colección de música para tecla publicada en Londres en 1612 con obras de Bull, Byrd y Gibbons haga referencia a párthenos que en griego significa: virgen. Sea como fuere, todavía hoy el porqué de este nombre no está exento de controversia. Incluso el arzobispo de Canterbury utilizando el juego de palabras: virginal-virginity, dijo sobre John Bull: “Este hombre tiene más música que honestidad y es más famosos por romper la virginidad de las doncellas que por tocar órganos y virginales”.
La construcción y el diseño de este instrumento llevó al límite la imaginación de los lutieres en toda Europa. Aunque todos guardan una forma rectangular bien definida, existía un modelo denominado: virginal Muselar, donde ambos puentes se encuentran sobre la tabla armónica y el plectro. (púa) pinza casi a mitad de la cuerda, su sonido es más aflautado, generoso en los graves y ligero en los agudos. Los constructores flamencos llegaron a la cúspide en el diseño de estos instrumentos creando los denominados: virginales dobles, que albergaban en la parte frontal contraria al teclado otro pequeño virginal que, a modo de vientre materno, se escondía delicadamente en el interior de la caja de resonancia. A este modelo, por el evidente simbolismo, se le denominó con mucha ternura: madre e hijo.
Este pequeñín, que sonaba una octava más aguda (4’), podía usarse como un segundo teclado acoplado al principal (8’), aunque también permitía a dos intérpretes tocar a la vez, lo que invitaba a hacer música en conjunto o consort.
Programa:
MIDWAY – Metamorfosis y perspectivas
Pavana dolorosa (Peter Phillips, 1560-1628)
La Spagna, recercada primera (Diego Ortiz, c. 1510 – c. 1670)
La Spagna, recercada tercera (Diego Ortiz)
Giorno Felice (Diego Ortiz)
La Spagna, recercada segunda (Diego Ortiz)
Fantasía (Robert White, c. 1538-1574)
Rompez les charmes du sommeil (Étienne Moulinié 1599-1676)
Johnson’s Medley (John Johnson c. 1545-1594)
The frog Galliard (John Dowland, 1653-1626)
Pavana marquese (anónimo)
Galliard (William Byrd)
Fantasía (William Byrd)
Upon ut re my fa soul la ij longe (Nicholas Strogers)
Pavana y gallarda (Innocenzio Alberti 1535-1615)
Sir John Souch ́s Galliard (John Dowland)
Galiarda dolorosa (Peter Phillips)
Ut re mi fa sol la (Alfonso Ferrabosco, c. 1575-1628)
Watkins Ale (anónimo)
My lady Cereys dompe (anónimo)